sábado, 18 de abril de 2009

El choquecito

Terminaba de pasar el tramo caótico desde Tacna hacia 28 de Julio, ingresaba a la vía libre de la reciéntemente renovada avenida Arenales, era un station wagon alquilado color plateado del año ´96, bien conservado, motor 2000, tapizado original, timon hidráulico, petrolero, que hacía de colectivo. El chofer de turno era un tío cincuenton, uno de esos que ya no habla y sólo conduce pensativo mientras escucha nostálgico "la hora del lonchecito" en tu radio amiga La inolvidable, "tus mejores recuerdos".
Pero era de mañana, como las ocho y media, cinco personas viajaban en el station wagon alquilado color plateado del año ´96, incluído el chofer que, por ser de mañana, escuchaba RPP noticias, "te informa primero". Todos ya algo preocupados por que el tramo anterior del viaje siempre se demora más de lo previsto por la cantidad de buses y carros de lima y la cantidad de mongas mujeres policías que no saben dirigir el tráfico y no por que sean mujeres sino por que son mongas ya que si fueran hombres policias, serian bestias. 
Es una demora común para los colectivos Tacna-Arequipa hasta el ovalo señor, que a veces termina en algún descuentito por llegar tarde al trabajo por que sólo hay tolerancia de diez minutos y por que no se puede llegar tarde todos los días pues papito y a la tercera te descuento el día por no levantarte mas temprano.
Y el station wagon alquilado color plateado del año ´96, avanzaba veloz e imparable ahora por la avenida de cuatro carriles y todos aliviados por que ahora si se puede llegar temprano. 
Un momento, me había olvidado de Jorge, había olvidado que tomo el station wagon alquilado color plateado del año ´96, en prolongación Tacna cruce con Capilla, tomo el asiento delantero y se colocó el cinturon de seguridad por que el cinturon de seguridad te puede salvar la vida. Ya acomodado abrió su libro de Bryce en la página doscientostrece para seguir leyendo tantas veces al huevón de Pedro. Había salido tarde pero "yaquechú", la lectura estaba entretenida y cuando el station wagon alquilado color plateado del año ´96 con tapizado original entro por la avenida Arenales y aceleró el paso ya se había leido varias paginas del libro y seguia leyendo.
El station wagon alquilado color plateado del año ´96 avanzó veloz y cuando le faltaba media cuadra para cruzar la avenida Cuba, el chofer cincuentón vió que se acababa el tiempo de la luz verde cuando empezó a parpadear la luz naranja que anuncia la luz roja, entonces, con la responsabilidad sobre sus hombros de hacernos llegar con prontitud a nuestro destino, cual acto heróico, el tío, aceleró. A su vez, otro station wagon apurado pero de color blanco al ver el cambio de luz naranja parpadenate a luz verde para su carril, avanzó veloz y confiado... 

Hhhhiiiiiííííí-í-í-í-í-í-í-jjjjjjjjjjpooooooojjjjjjjjkkkraassshhhhhhhhhh!!!!!

Huella negra de las frenadas dejadas por los neumaticos en mitad de la pista...
Gente exhaltada que se detiene en las veredas, sapos de mierda, algunas tías se persignan, otros gritan... ¡¡ta´mare!!
El station wagon blanco con luz verde pasó, el heróico station wagon plateado del año ´96 sufrió la peor parte...
Rebobinando velozmente la cinta.
Jorge sintió un leve tirón hacia atrás cuando el tío cincuenton pisó el acelerador, apartó los ojos de su lectura y levantó la mirada. Camara lenta, cuadro por cuadro, un station wagon blanco se acerca por la derecha, avanza, se acerca peligrosamente, cada vez más cerca, más cerca. El tio cincuenton del station wagon plateado del ´96 giro su timón hidráulico hacia la izquierda pero el choque era inminente, sonidos a lo lejos, como ecos rebotando, frenada de más. El statión wagon blanco pasó por el frente, siendo impactado en su parte lateral izquierda por la trompa del station wagon plateado del ´96. Jorge vió sonriente con los ojos desorbitados de dicha como la parte frontal del colectivo plateado se iba resquebrajando mientras rayaba y molía al auto blanco, lentamente se elevaban los pedazos de pintura de todos los tamaños de colores blanco y plata, el laton del carro se encogía como un acordeón mientras su campo visual se sacudía de derecha a izquierda y de arriba hacia abajo, siempre en camara lenta y con ecos.
Todo fue en un instante ambos carros se detuvieron, los pasajeros de atrás del station wagon plateado del año ´96 recibieron algunos golpes por que a pesar de tener ahi cinturon de seguridad, no se lo pusieron y se golpearon con los asientos delanteros, el tío cincuenton y Jorge no por que llevaban puesto el cinturon de seguridad por que el cinturon de seguridad te puede salvar la vida. Todos bajaron del station wagon plateado del año ´96, asustados y golpeados, los choferes excitados  empezaron a entonar el típico canto  del choquecito, que incluye en su coro puras mentadas de madre, insultos y puede terminar con golpes, patadas y narices rotas. 
Aparecieron los buenos samaritanos que venian a ayudar a la gente, otra vez los sapos, la gente que siempre tiene saldo en sus celulares y llamaban a la policia y a los bomberos.
Mientras los protagonistas del choque vivieron el susto de su vida y luego contarían a familiares y amigos que por mi madrecita que paso en un ratito toda mi vida por delante y te juro que me acorde de toditititita mi familia, Jorge bajó del carro con que emoción, como si hubiese bajado de la montaña rusa, cogiendo su libro con las dos manos, excitado pensaba que chevere, ta'que igualito a las peliculas, con camara lenta y todo, sólo faltaba la gaseosa y la canchita... aunque con el movimiento se me hubiese derramado la gaseosa.
Jorge volteó, vió la escena del choque, el station wagon plateado del año '96 había invadido la avenida Cuba en su girada brusca por evitar el choque, destrozado por delante, dejaba salir una plomiza columna de humo, el station wagon blanco con el lateral derecho desgarrado, el tío cincuenton se arrancaba los pocos pelos de la cabeza con ambas manos, tenía cara de ta' mare y ahora como le explico a la dueña del carro.  
Justo pasaba otro colectivo station wagon color guinda todo Arequipa, hasta el ovalo señor, Jorge lo paró, se subió, se acomodó en la parte de atrás, se colocó el cinturon de seguridad que te puede salvar la vida y se disponía a abrir su libro mientras pensaba: ...ta'que igualito a las peliculas... ¡¡otra vez!!.

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