lunes, 31 de agosto de 2009

Las bodas de María

Una boda extraña y loca, loca como la loca de Aldanza que decoró los ambientes. Florecitas por aquí, florecitas por allá, globitos blancos y dorados formando un arco en la puerta de ingreso, corazoncitos rojos con texto que decía “te amo”, “te quiero”, “el amor y la distancia… no es nada”, “María y Juan, juntos por siempre”, etc., Aldanza puso su estilacho rozzzado por todos lados, no podía ser de otra manera, ella era una diva.

María se casaba al mediodía y había botado la casa por la ventana, se levantó tempranito para ultimar detalles. No sea que a última hora algo imprevisto la deje solterona de por vida. Su edad era un misterio, solo se sabía que tenía mas de cuarenta y menos de cincuenta, a pesar de ello, el vestido le vino en gracia, se veía buenamoza y apretadida, toda ricotona en color perla.

Ya todo estaba listo, se acercaba la hora, los ollones de carapulcra calientita decían en sus olores tener la sazón de la tía Zoila y las Chelas bien helenas sudaban dentro del congelador esperando ser destapadas.

Las bodas de María, que evento loco, no había novio, estaba en otro país, era el hermano del novio debidamente autorizado quien se casaba con ella.

El novio vendría en diciembre a llevársela lejos, muy lejos. Pero así se caso, el allá y ella por acá. A la hora indicada, la familia llegó y llego y llegó, dieron las doce y la ceremonia empezó.

Los invitados sentaditos en sus respectivos lugares, familiares y amigos. Empezaron los votos…

¡Que boda loca! ¡no había novio!

Al concluir la ceremonia llamo el novio, vía telefonía de larga distancia, en altavoz dejo escapar sus emociones, llamando mamá a la suegra y hermanos a los cuñados, desparramó todo, y todos se empaparon de aquel corazón desparramado. Pero como el tiempo es cruel, esa llamada no podía durar lo suficiente y se tuvo que cortar.

María, la novia, lo tuvo que soportar, estaba por fin, felizmente casada con su novio a miles de kilómetros de distancia, pero en ese momento de algarabía cuando deseaba ser besada y abrazada, el no estaba aquí.

Sólo estaba la familia que la quería y la comprendía, quienes para alegrarla lanzaban hurras y bromeaban con ella. Todo era algarabía, les tiraban arroz, a la novia y al novio que no era el novio sino alguien debidamente autorizado.

Afuera del municipio les esperaba el auto de Vito Corleone para llevarlos a la salita de casa, donde se armó la jarana.

Corrían de mano en mano las chelas, heladitas, poco a poco la gente se alegraba, bailaban, disfrutaban. Los abuelos se achibolaron y bailaron reggaetón, las tías se soltaron y movieron los mondongos, los cuajos y las chanfainitas, todos, todos, se soltaron las trenzas para alegrar a María quien por ese día olvido que aún estando casada, estaba todavía sola.

La cosa se calmó un poco cuando los tamalitos de pollo empezaron a salir de la cocina, todos se pasaban la voz por que ya venia el plato contundente, la deliciosa Carapulcra de la tía Zoila, motivo para halagar a la cocinera y hablar y hablar de la boda de María. Llego la hora de los consejos y la familia y en especial los tíos, querían cambiar de tema y disimular la tristeza de la sobrina, entre vaso y vaso empezaron a sentir la algarabía del lúpulo y la cebada que despertaba las memorias mas extraviadas.

Fue así que don Celarión recordó como lo habían fregado con un terreno y se lo habían quitado, ¡pero ayayay¡ yo soy abogado y les metí quince juicios y le gané tres, al final recuperé mi terreno que era un colegio, pero… zzzzzzZZZZZZ!!!!

Y don Ermitaño que vivía feliz de la vida por que nunca le había hecho daño a nadie, por que la maldad te aparta de la gente y si uno es malo, lo malo se regresa, hay que ser bueno sobrino, hay que querer a la familia, acordarse de la mamita, querer a su mujer y trabajar por los hijos, por que diosito existe y … zzzzzzZZZZZZ!!!!

Y que decir de don Hernán, el tío peladito cincuentón, el alma de la fiesta, higadito loco en sobriedad, pero con las chelas adentro, la alegría se le sale y baila saltando cual chibolo la canción de los prisioneros…
Seeexo comprooooo, seeexo vendo, seexo arriendooo… sexo, sexo, sexo, sexooooo!!!!
...y ya mas mareadito saca a bailar a la choteadora tía Graciela, el amor de su vida, a quien aunque no quiera reconocerlo, sigue amando a pesar de haberse separado de ella, entonces en fiestas como esta aprovecha y la disfruta y baila con el corazón en la mano…
¡¡¡Moscú, Moscú, luces de película, suena nuestra música, solos en Moscú!!!
El tío Hernán cruza los brazos, se agacha y apenas puede levantar las piernas hacia adelante emulando a los acróbatas rusos… pero es feliz, feliz por que la tía Graciela por fin lo mira con ternura acaso recordando el por que se enamoró de el, el que alguna vez también fue el amor de su vida (pero ahora ya no, ¡que quede bien claro!), el padre de sus hijos.
Mientras tanto el tío Carlos jatea babeando su terno azul en una silla y su bastón descansa tirado en el suelo después de habérsele caído de las manos, probablemente esta noche lo deje olvidado por ahí como tantas otras veces y cuando se dé cuenta, la memoria a su edad no lo llevará a donde dejo al pobre bastón.

Hasta que llega la hora loca, la hora de Aldanzaaaaaa, quien por fin aprovechando que todos están con sus copitas encima y no les dará importancia, se suelta las trenzas franchutas, ella misma es y pide apagar las luces y apagar la música… así se hace y llega el alboroto…

Ta ta tara taratararara tararara tararara taratan taratan…

¡¡¡Oiiiiiiiiga cabasssshhhhheeeeEEEEEeeeeero!!!

Entran los payasos gritando, saltando, empujando, jalando, bailando, soplando sus pitos y sus matracas, lluvia de pica pica, buscan a la novia y confunden al tío Hernán con el novio, le ponen sombrero de globos y collares multicolores, los llevan al centro y los rodean y hacen su show, todos se ríen por que el tío Hernán tiene ahora una guitarra de cartón y un collar de globos rojos y amarillos y baila con María y salta y los payasos no saben que el no es el novio… y cuando les dicen que no hay novio piensan que es un cumpleaños y piden hurras por la cumpleañera, pero cuando les vuelven a decir que es la boda de María y que el novio no está, hacen sus muecas graciosas de confusión, por que el tío Hernán jala las ligas de su guitarra para hacerlas sonar, confusión payasina, algo colosal, todos ríen por que el tío Hernán parece un payaso más y sigue el show haciendo reír a todos…

Llego la madrugada y todos se despiden, la sala de María quedó vacía y alborotada, globos rotos, pica pica, muebles desordenados, botellas de cerveza por todos lados, vasos a medio llenar… ella está cansada y mamá Zoila palmeándole la espalda en señal de comprensión le dice que vaya a dormir un poco, pero ella no puede pensar en eso ahora, está feliz, pero triste a la vez y sólo algo está metido dentro de su cabeza, algo que la mantendrá con ánimos y enamorada todos los días desde hoy hasta diciembre…

domingo, 30 de agosto de 2009

Enemigos Públicos

A mis incipientes diecisiete años, cuando mis pasos me llevaron por calurosas norteñas tierras piuranas, cuando apenas tenía claro lo que sería de mi futuro y mas bien sólo tenía metida en la cabeza a una flaquita que conocí en Lima, cuando llevaba mis estudios preuniversitarios en la San Marcos y que tuve que dejar en la capital para aprender a caminar por la vida, eran mis tardes tranquilas, las tardes que se disfrutan al norte del Perú, en Piura, sin preocupaciones capitalinas.

Fue en ese momento de mi vida cuando llegó a mis manos una obra maestra, un libro, especie de documental, con detalles precisos de lo que fue la mafia desde inicios de los años veinte en estados unidos, no recuerdo el nombre del libro (era algo asi como “La verdadera historia del crimen en USA”) pero si su contenido. Aprendí mucho de Al Capone, Eliot Ness(líder de los intocables), Lucky Luciano, John Dillinger, entre otros, de los ajustes de cuentas, negocios sucios, asaltos, asesinatos, etc.

Uno de los que llamó mi atención coincidentemente con la película de estreno, fue John Dillinger, de quien pensé era el mafioso mas monse por que murió sin protección de sus matones a la salida de un cine, monse por que siendo mafioso, no tomó las precauciones del caso y terminó con una bala atravesándole la cabeza.

Desde aquella época piurana de mi vida, siento cierta fascinación por este tipo de temas, la mafia es una predilección cinematográfica para mi, por ello no se me escaparon películas como el Padrino I, II y III, Erase una vez en América, Casino, Los Intocables, Snatch, Caracortada, entre otros… ah, la que recomiendo, no por ser la mejor, si no por ser una historia conmovedora dentro de la cochina mafia de aquellos años: Camino a la perdición.

Es por eso que no podía dejar de ver Enemigos públicos, una película que seria como un gozo de un tiempo a esta parte que se ha dejado de lado los años veinte y la mafia de entonces. Sin embargo, para mi gusto, sólo entretiene, pero no es un placer a los ojos. Tiene todo lo esperado en este tipo de películas, pero no llega a conseguir ese furor que la haría imprescindible.

Mi pata Johnny Depp, dejando de lado la espada y el sombrero de Jack Sparrow, demuestra una vez más que es capaz de cambiar y adecuarse a cada papel, si bien no es una interpretación digna de un Oscar, lo hace bien.

En cambio higadito loco, Cristhian Bale, el que trabajo de extra en la última película de Batman, el Johnn Connor no acertado de Terminator salvation, sigue quedando en nada, no actúa este pata, atrás quedaron sus actuaciones en películas como American Psycho o El Maquinista, seguro el hígado no lo deja pensar, pero ya vendrán mejores tiempos y desde luego, mejores interpretaciones.

En resumen, no dejen de ir al cine, es una película buena para ver sin llegar a ser excepcional. Nos vemos en el cine como diría mi pata Bruno.

domingo, 9 de agosto de 2009

Un sábado de abandono

Un sábado cualquiera, supuestamente la salida de la chamba es a la una de la tarde para ir a empujarse un cevichito con su chelita, pasar la tarde con los amigos (por que los sábados son para los amigos) y pasar un rato de relax. Pero las cosas se complican cuando un cliente se aparece con una urgencia que hay que atender con prontitud y celeridad. Ya el trabajo hecho, solo queda esperar al cliente para que recoja su material, sin embargo... el cliente no llega, llega la una y todos se van, como dicen por ahi, el último en irse apaga las luces y este sábado, fui yo.

El clientito se apareció como a las cinco y media de la tarde y solo había que sonreír por que "el cliente siempre tiene la razón", se llevó su material y tuve que apagar las luces...

A esa hora ya no provoca el cevichito ni chelita helada con el frio de la tardecita invernal, los amigos ya empezaron la jarana, ya hicieron planes y, no pasa nada. Te decides por el "plan B" con la family, llamas a tu flaquita, pero se fueron a ver "el santo convento" en San Miguel.

Este es uno de esos sábados, un sábado donde todos hicieron planes y te excluyeron, un sábado de abandono...

Abandonado a mi suerte sabatina y sin saber que hacer, decidí empujarme un pollito a la brasa con sus papitas fritas y su gaseosita, se imaginan un pollito sin papas, reflexione sobre eso mientras tomaba un chilcano de Pisco, puedes comer un pollo frito solo o con arroz, pero un pollito a la brasa tiene que ser con papitas fritas, no puede ser de otra manera.

Luego de mi momento de reflexión, salí a la avenida Petit Thouars y tome el micro, línea treinta y seis con dirección a la avenida Abancay topándome en el trayecto con el tráfico ya tradicional de nuestra Lima querida. Las pistas se saturan de vehículos, en su mayoría micros de esos antiguos que ocupan casi toda la pista, que aún funcionan y cuya segunda función después de servir como transporte es de ser una chimenea andante, principal contaminante de nuestro ambiente limeño. Micros, combis, autos, como piezas de un rompecabezas no avanzan ni dejan avanzar, tanto así que los pasajeros tienen que bajar y caminar cuadras y cuadras si quieren llegar a su destino, cruzando pistas entre el caos vehicular de la avenida Abancay.

Cerro SC

Así baje yo, dos cuadras antes de mi destino, en el paradero de "Hiraoka" (icono de nuestra cultura sin proponerselo) hacia la avenida Emancipación que cambia de nombre a Cuzco después del ya anticucho Jirón de la Unión plagado de gente, donde volteé para irme a Saga a pagar mis cuentitas, siguiendo de frente hasta la Plaza de Armas de Lima donde parten las carrozas que dan un paseo turístico por el centro histórico, el "Urbanito" que hace un tour hacia el mirador del cerro San Cristobal desde donde puedes ver todo Lima y a lo lejos la histórica isla del Frontón y San Lorenzo, también pasa por aquí el Mirabus que hace un tour mas largo por todo Lima.

Crucé la plaza de armas, pasando por Palacio de Gobierno y el Correo Central, ambos con su propia historia, hacia el puente Trujillo construído en mil setecientos sesenta y seis, puente que une el centro con el Rímac, pero no crucé el puente, doblé a la izquierda hacia la alameda Chabuca Granda donde se levanta una estructura metálica en honor a la marinera, esta alameda se encontraba en mi juventud plagada de ambulantes, los comerciantes de la antigua polvos Azules que ahora se encuentran por las primeras cuadras del Paseo de la República ya formalizados. Siguiendo en la alameda, me encuentro con una feria cuzqueña de textiles, los anticuchos, las mazamorras, champús, dulces limeños, butifarras y más allá los ya tradicionales cómicos ambulantes haciendo reír a la gente en la plazuelita al inicio del puente peatonal Rayos de sol, uno de los aciertos del municipio (a mi parecer), un puente que cruza el río Rímac, permite el acceso a la vía de evitamiento y conecta dos distritos, mazamorreros y rimenses cruzan este puente todos los días y en la noche un juego de luces en sus estructuras iluminan las aguas del río.

Pero a que viene el relato de este paseo por lima, cual es el "movil" como se oiría por estos días en los noticieros, pues, el viajecito vale la pena. Cruzando el puente Rayos de Sol, la calle Camaroneros, a la bajada del puente Santa Rosa, exactamente en la esquina de Virú con prolongación Tacna, al costado de la señora que vende higadito con yuca a un sol, está la señora Ursula, mas conocida como la tía Lucy en su renovada carretita, exigencia del municipio. Ya siendo de noche, para acabar mi sábado de abandono, tomo una banquita y pido mi caldito de mote, calientito, con su hierbita (cebollita china, culantro y hierba buena), un poquito de ají y su limoncito... ¡¡¡queeeee riiiiico!!!... La tía Lucy tiene años vendiendo aqui su caldo de mote especito y con el mote reventadito, sin presa por si acaso, solo pellejitos de res bien hervidos que se mastican suavecitos, y todo por un sol cincuenta, ¡para que pedir mas!.

Ya con ese gustito y con el sabor aún en mi paladar, me olvide de mi sábado de abandono y me fui a casita, sin sorprenderme al no encontrar a nadie.

Diario de viaje: Día 9

Llegamos a Cusco a la una y cuarenta de la madrugada, mi idea era ir al terminal y dormir ahí a esperar el bus que sale a las cinco de la ma...

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