sábado, 20 de noviembre de 2010

Una tarde deportiva

No todo en la vida es trabajo, no todo es orden y acato, no todo es continuar en la marcha alimentando la maquina y el proceso productivo. El trabajo es una obligación, hasta un derecho, pero esto no quiere decir que debemos estar metidos de cabeza en el, olvidando los vínculos personales y la satisfacción que se desprende de ello.
Esta es la historia de una mano, mi mano, que por designio del destino paso por una prueba muy dura y dejenme decirles que no fue para aprender lección alguna.
Por suerte y buenaventura, la relación que llevo con los muchachos que trabajan en la empresa es buena y mas allá del ámbito laboral esta el personal. Así que uno de ellos sugirió un partidito como para relajarse antes del fin de semana largo de octubre y todos al unísono dimos la aprobación. 
Era la primera vez desde que se formó la empresa que nos enfrentaríamos en un juego deportivo. Se separo la canchita de loza municipal, con las justitas por que ya no había cupo y solo pudimos alquilar una horita, nos iba a quedar chico el partidito…
Asi fue que el sábado siguiente, el último sábado de octubre, un sábado fatídico y mortal que estoy seguro ser el único que no lo olvidó, estuvimos todos ahi, diez calichines en la loza deportiva dispuestos a demostrar de que material estábamos hechos, producción vs. acabados, el partido del año...
Los cracks del año empezaron a mover la bola a lo largo de la cancha, el problema era que nadie sabía cual era su equipo (no teníamos camisetas), algunos se equivocaban de arco, otros le pasaban la bola al equipo contrario, a otros les rebotaba la pelota a la mano y la cogían, cosa de locos... algunos, como yo, a pesar de estar en el arco, apoyando las manos en las rodillas nos inclinábamos con la lengua afuera exhaustos a los primeros quince minutos... ¡que roche!
Es que nuestra vida es sedentaria pues y el ejercicio matutino es algo que hemos dejado de lado como algo secundario y miren, se vieron los resultados en un partidito asi.
Adiós los sueños de gloria deportiva, nada que ver con Super campeones o Shaolin Soccer, no señor, nuestra realidad era otra... lo bueno fue que pasamos una bonita tarde, con cevichito y chelita, bueno, a excepción de lo que le pasó a mi mano, historia aparte que cuento a continuación en el siguiente post.
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