lunes, 24 de octubre de 2011

De la sed y otros experimentos...

El sábado es el día dedicado a los amigos, es el día en que detenemos por un momento nuestras actividades y hacemos una llamadita por aquí y otra llamadita por allá... si todo sale bien, el sábado hay una hora y lugar y podrás ver las caras conocidas de tus patas, amigos y amigas del alma que por largas semanas, meses o años dejaste de ver. En mi caso, meses.
Sin embargo, a veces los imprevistos impiden llegar al lugar pactado y eso paso...
Llegamos todos, menos algunos, la idea era ir a comer algo con las chicas y después, unas agüitas para calmar la sed. Pero no sucedió así, la ausencia de algunos patas, desanimó la noche y luego del richi, cada uno para su casa.
Y asi fue. Llegué cual ceniciento, antes de las doce campanadas a mi casa y, de frente al sobre.
Pero, yo tenía sed, tenía sed desde hace varias lunas y quería matarla con algunas chelitas, mi garganta estaba seca y ya me daba garraspera. Tenía que matar esa sed.
Me dio el domingo y fue un domingo como ninguno desde hace tiempo, salió el sol desde temprano y estirando sus brazos, nos calentó bien rico durante el día. Aproveche para hacer muchas cosas, tomar desayuno con la family, visitar familiares, practicas de manejo, en fin, me dio la tarde, sentado en mi salita, frente a mi televisor, el mar a mi izquierda, al fondo, el cielo enrojecido del atardecer y las ultimas luces del sol que se ocultaba tras la silueta de la Isla San Lorenzo, daban inicio a la noche, en las calles se encendían las primeras luces, el día se terminaba...
Fue entonces cuando mi sed no pudo más y busqué en mi refrigerador una botellita de Piscano (es como un chilcano de Pisco, pero gasificado) y... !glu, glu, glu, glu! me lo bebí en una sola toma. El cielo estaba ahora azul morado oscuro y anochecido, ya la isla San Lorenzo casi desaparecía en la oscuridad del horizonte...
Entonces, aún con la botellita esta en la mano, se me ocurrió una idea estúpida, una de esas ideas tontas y cojudas que solo a genios no declarados como yo se les ocurriría: quise hacer un experimento al mismo estilo de los Mythbusters: Adam y Jamie.
Mi experimento consistía en averiguar que tan rápido me podría embriagar ya que nunca he llegado a ese estado por mas chelas que me haya tomado. Bueno, una cosa es chela y otra cosa es licor, obviamente un licor mas fuerte, se trepa mucho más rápido a nuestros sentidos y nos saca de la lucidez en poco tiempo.
En ese momento, solo en mi departamento, parecía un experimento genial.
¡Manos a la obra!...
Tenía guardado una botella de ron, varías botellas de vino tinto, merlot y borgoña, una botella pequeña de cerveza y una botella adicional de piscano, además, una botella de Coca-Cola.
Estaba viendo en la tele, en no se que canal, Rocky VI, con mi pata Silvester y empecé.
Un vaso de refresco vacío, listo.
A ver, un cuarto de vaso de ron, un cuarto de vaso de tinto, un cuarto de vaso de gaseosa, unas gotas de limón... una probadita... no está mal... ¡adentro!...
Ya, era mi primer vaso... todo bien, la película estaba interesante... pasaron casi diez minutos y extrañamente, empecé a sentir que mi visión mejoraba notablemente, era casi un Peter Parker, como saben, soy corto de vista, pero, empecé a ver detalles más alla de mis narices, veía mejor...
Medio vaso de  ron, medio vaso de merlot, unas gotas de limón, adentro...
Después de mejorar algo mi visión, regresó a su estado original y empecé a sentir un adormecimiento corporal, nada que me impida preparar otro vasito mas...
Pero no, esperen, evidentemente eran signos de ebriedad, en estado incipiente aún, pero ya eran los primeros síntomas.
Decidí prepararme otro vasito de licor, pero esta vez si fui salvaje, me llené el vaso con ron y me lo empuje... sentia un calorcito por mi pecho y parecía que mi cabeza se hubiese anchado y como si yo fuera mas grande o como si el espacio se hubiera reducido... ya estaba borracho.
Sentía la lengua adormecida y los labios duros, como para probar mi voz, empece a hablar... y de tan solo escucharme, me cagué de risa, si pues, estaba borracho.
Mi experimento había terminado, pero... ¡uy curuju!, no tomé el tiempo y... ¿ahora que hago?, ya estaba mareado y del tiempo ni me acordaba, pero no creo que haya pasado ni media hora... esperen, me serví un poco de cada cosa en el vaso y... ¡adentro otra vez!... ¿que hacer entonces?, no había tomado el tiempo que me tomo llegar a ese estado de embriaguez, ¿acaso mi experimento fue en vano?, ¿acaso debería esperar otro día y empezar todo otra vez?... si tan solo hubiera puesto el contador en mi celular...
En ese estado, con la lucidez extraviada y la embriaguez apoderándose totalmente de mi... en el límite entre la cordura y la cojudez, otra brillante idea me asaltó, diganme ustedes si no son ideas propias de un genio: decidí seguir tomando para saber hasta que momento me acordaría de todo lo que estaba haciendo. Quiero decir, ¿será cierto lo que dicen de los borrachos?, ¿es verdad que no se acuerdan de nada o es solo un pretexto para evadir responsabilidades?.
En aras de la ciencia, decidi utilizarme como conejillo de indias para descubrir la verdad acerca de esto.
Daban las seis de la tarde cuando llegue a mi casa e inicie el grandioso experimento, cuando encendí el televisor, la película de Rocky estaba casi por la mitad, así que asumo que como una película dura mas o menos dos horas, estuve casi una hora en el primer experimento así que mas o menos eran las siete y algo de la tarde... así pensaba yo con todo ese trago adentro a esa hora del día...
Seguí con la segunda parte del experimento, ya no se que me serví, solo que me empujaba otro y otro vaso, ya no recuerdo cuantos, mi lucidez iba disminuyendo, el televisor estaba encendido y solo veía imágenes en el, recuerdo que me pare tambaleante a encender la luz del pasadizo (bueno, lo que sería el tramo de ingreso a mi casa) y regresé a sentarme en el mueble. Me sentía como un fantasma, como si flotara o levitara, si mis piernas caminaban, lo hacían por inercia por que estoy convencido que mi cerebro no daba orden alguna, mi ángulo de visión se había reducido a casi la tercera parte ya que no recuerdo ver mas alla de mis narices, solo sabia que las cosas estaban frente a mi...
Ya estaba totalmente ebrio, sin embargo, a pesar de todo, recuerdo todo como casi un sueño, me sentía presente, pero como un observador, como si supiera todo lo que pasaba, pero desde algún lugar de mi sala, como si viera a través de mis ojos, pero de otro lado, algo así como la enredada película "Quien quiere ser Jhon Malkovich" (a propósito de su presencia en Lima), como si estuviera metido en mi cabeza y viendo a través de una ventana, por momentos desaparecía y me encontraba en el mismo sitio, mi percepción era diferente...
Sabía que estaba borracho, con espasmos de lucidez y adormecimiento muscular, en resumen, estaba hasta las patas...
En ese momento sentí que sonó mi celular, recuerdo que lo cogí, pero no pude ver quien era, obviamente por que estaba borracho, solo conteste, era una amiga, mi amiga, la amiga de siempre, la de toda la vida, la amiga que queremos con el alma, a quien respetamos y con quien siempre hemos guardado la compostura, por que es una santa, la amiga Cristiana que todos tenemos y que siempre te llama por que quiere que vayas a su iglesia a lavar tus pecados... sinceramente, decidí olvidar todo lo que le dije por que de seguro la ofendí ya que si recuerdo que trato de hablarme de su dios... y estoy totalmente avergonzado por eso, tanto así que no me animo aún a llamarla para pedirle disculpas... ¡que roche!
Estoy seguro que en este momento se me fue la mano, aquí ya mi cerebro se desparramaba en su sitio, el licor había hecho estragos en mi y de hecho que era el momento crucial para tirarme a llorar recordando un viejo amor o para sacarle a ese pata la CDSM por que "no me cae pe" o como para salir decidido, mismo gallinazo, a conquistar a cualquier mujer o alucinarme el mejor corredor del mundo en mi grandioso Kia...
Definitivamente este experimento fue revelador, me hizo entender que, hasta cierto punto, uno recuerda todo lo ocurrido y luego de eso, el recuerdo se hace vago, sin desaparecer, si, se recuerda todo, pero se necesita puntos clave para regresar esos recuerdos, como pistas que de inmediato te revelaran esos recuerdos. Asi que es mentira cuando dicen que los borrachos se olvidan de todo. No crean eso.
Eso es lo que puedo decir de mi experimento y fue todo un éxito, sin embargo, después de el, me encontraba totalmente ebrio, tendido como un estropajo en mi mueble, con una botella de ron en la mano y un vaso en el otro...
Todo hubiera sido un éxito, a no ser que a esa hora llegó visita a mi casa, llegó mi flaca con su hermana, sus sobrinas y mi primo... ¡uy curuju!, cuando me puse de pie derrame el ron y mi experimento termino en evidencia, siendo la vergüenza mas grande que he pasado en mi vida ya que corrí inmediatamente a mi cuarto sin saludar ni despedirme de nadie... Ta´mare, de no ser por mi flaca no se que me hubiera hecho con tanta gente...
Moraleja: Si se van a emborrachar solos, asegúrense que nadie vendrá a visitarlos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Nunca vuelvas a tomar así, solo encontraras un gran malestar en tu organismo!!!

Macu One Since nuevedos dijo...

Buena historia broder (:

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